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ALFONSO LAMBE


Un Enviado 
bajo la cruz del sur





Por Etta Mooney

13 páginas
En en alta al 100%

Digitalizado por Ariel Zerva
05/09/17
www.alfonsolambe.org

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Este "librito"; sobre la vida de Alfonso Lambe, está basado en las experiencias y acontecimientos reales y auténticos ocurridos durante el tiempo que él permaneció en la Argentina. 
Su autora, Etta Mooney, entró en la Legión de María en 1951, cuando Joaquina Lucas fundó el primer "praesidium" de Buenos Aires, "Nuestra Señora de la Buena Esperanza" en la Iglesia Santa Cruz, donde fue una de sus primeras oficiales. 
Continuó trabajando intensamente en Extensión, en Nueva York, Miami y Argentina. Obtuvo permiso de Dublín para establecer una Curia Hispana a Miami, para los legionarios cubanos exiliados, fundando numerosos "praesidia" hispanos y americanos; también en varias ciudades de Argentina, especialmente en Buenos Aires. 
Etta Mooney sigue aquí muy activa en la Legión, trabajando con entusiasmo en Extensión. 
Este folleto ha sido repartido en inglés, en múltiples ciudades de los Estados Unidos, para que muchos legionarios disfrutaran de los maravillosos ejemplos dados por el Hno. Alfonso Lambe en su heroico apostolado de Sud América. 


ALFONSO LAMBE
Un Enviado bajo la Cruz del Sur

Esta es una pequeña descripción de la vida de Alfonso Lambe, como yo lo vi, y abarca el tiempo comprendido entre el envío de dos telegramas. El primero llegó de Irlanda a Sudamérica en septiembre de 1955 y decía: "Concilium recomienda campaña de extensión Argentina". El segundo fue enviado desde Argentina el 21 de enero de 1959, dirigido al Concilium y decía: "Alfonso se reunió con Edel hoy". 

¿Qué puedo decir de un joven que murió a los 26 años de edad? Que era buen mozo y brillante. Amaba a Beethoven, Mozart y Bach. Su canción favorita Irlandesa era "Danny Boy". Pero sobre todo amaba a Dios con toda su alma y corazón. Su vida fue dedicada enteramente a la Legión de María.

En la fiesta de Santa Inés, enero 21, 1959, sonó el teléfono: eran las 7 de la mañana, el mensaje era "Murió Alfonso Lambe". Seis meses antes de cumplir 27 años, ese amigo maravilloso, gentil e inteligente se había ido de este mundo, otra víctima del cáncer. Era increíble. 

Cuando él se enfermó el 8 de diciembre de 1958 (hacía tiempo que no se sentía bien pero no prestó atención a sus dolores) estaba trabajando con un grupo de extensionistas en la ciudad de Córdoba. Primero se negó a ver al médico, pero finalmente cedió y fue enviado a un hospital en esa ciudad. Los médicos lo pusieron a dieta y solamente le permitían tomar leche, lo cual él aborrecía. Sin embargo, su único comentario fue: "Si continúo tomando tanta leche, todas las vacas de Córdoba quedarán secas". 

Finalmente, el médico decidió que Alfonso debería ser llevado a Buenos Aires para seguir su tratamiento. Antes de salir para el Aeropuerto Pajas Blancas, Alfonso se enteró que el Obispo Carlos Hanlon (un Pasionista) estaba en el hospital. Este fue el Obispo que había pedido al Concilium que mandara un Enviado para fundar la Legión de María en su Diócesis de Catamarca, y así fue como vino Joaquina Lucas como Enviada a la Argentina. Alfonso pidió a mi hermana Bridgie, que estaba entre los extensionistas que trabajaban con él en Córdoba, que fuera a visitar al Obispo. Cuando ella dijo que prefería ir al aeropuerto para despedirlo a él, Alfonso dijo: "Es más importante tu visita al Obispo". 

Fue en los días cercanos a la Navidad cuando Alfonso llegó de regreso a Buenos Aires antes de su operación. El se quedaba en el departamento de una legionaria quien se lo había cedido para que tuviera residencia permanente. Mi hermana Mary y yo lo visitamos un día antes de Navidad. Yo acababa de llegar de Nueva York, y Alfonso quería saber si había cambiado mucho durante un año de ausencia, y si tenía acento norteamericano al hablar inglés. Él nos entregó su regalo de Navidad: la quinta Sinfonía de Beethoven. Fue el último regalo que nos dio. Uno piensa que los santos están siempre en las nubes y que no tienen tiempo de pensar en pequeñas cosas como comprar regalos de Navidad para los amigos. Alfonso siempre tenía tiempo para todas esas cosas y era sumamente atento en todo sentido. 

En Buenos Aires en la Pequeña Compañía de María, operaron un "team" de médicos (uno de ellos era el presidente de la "Curia de Buenos Aires"). Ellos simplemente lo abrieron y cerraron. La cirugía no lo podía ayudar. Los médicos decidieron no decirle la verdad acerca de su enfermedad. 

El Dr. Kelly, uno de los médicos, le dijo en broma a Alfonso que durante la operación él pedía por un ministro protestante. Ante esto, Alfonso se rió tanto, lo que le provocó un gran dolor.

Cuando lo visitamos un poco más tarde de su operación, nos dijo que se iba a cuidar y que tenía intención de volver a Irlanda para reponerse. Lo visitábamos diariamente. Teníamos que hacerlo a pié, eran como 15 cuadras porque había una huelga de transporte en la ciudad. El nunca perdía la oportunidad de hacer un chiste y siempre nos decía: "¿Cómo tardaron tanto en llegar?" 

Dos días antes de su muerte en un momento tuvo dificultad en tragar la cena que le habían traído. Nosotras tratamos de retirarnos de la habitación desapercibidas, pero él nos pidió que nos quedáramos y dijo: "Yo quiero agradecerles a las dos por todo lo que han hecho por mí, no solamente durante ésta enfermedad, sino por todo lo que han hecho siempre por mí." Cuando nos dio la mano, se leía claramente en sus ojos que se estaba despidiendo para siempre, había un dolor muy grande en su mirada al decirnos "Adiós".

Una enfermera en el Sanatorio una vez le dijo: "Sr. Lambe, Ud. debe ser muy buen Católico". Él contestó, "Soy simplemente normal". Ella sacudiendo la cabeza dijo: "Entonces, yo no debo ser normal". 

Cuando se le preguntó si podía dormir de noche contestó: "Tengo unas pesadillas terribles, por lo tanto trato de permanecer despierto. Pienso en Irlanda y con la imaginación viajo de un condado a otro sin tener que preocuparme por los itinerarios o los precios de los pasajes". El antes nunca había admitido que amaba tanto a Irlanda. En realidad casi nunca hablaba de su patria. Yo siempre le hacía bromas porque amaba tanto a la Argentina y siempre hablaba con preferencia el castellano, y le decía: "¿Qué clase de Irlandés eres?" Un día dijo: "No tienen idea cuánto amo a Irlanda. Yo apostaría que hay pocas personas en Irlanda que amen tanto a ese país como yo lo amo". 

La mañana que murió, una señora en la habitación próxima a la de él, preguntó si el Señor Lambe tenía su habitación llena de rosas. La Enfermera le dijo que no había una sola rosa en todo ese piso del Sanatorio. No le dimos mucha importancia a esto hasta que empezamos a enterarnos de ciertas cosas que estaban ocurriendo cuando su cuerpo estaba todavía con nosotros. Muchos sacerdotes y religiosas dijeron que le habían pedido ciertas gracias frente a su ataúd y "los habían logrado". Un sacerdote tenía un grave problema y pidió a Alfonso que lo ayudara. Su director espiritual se había ido de viaje esa mañana, y el sacerdote no veía la manera de obtener el consejo que tanto necesitaba en ese momento. A la mañana siguiente, cuando se dio vuelta durante la misa, vio a su director espiritual de rodillas allí. El viaje había sido postergado. Un poco antes de morir Alfonso, había comentado: "Si muero sin ver a mi madre, será para el bien de ella porque ganará méritos por no poder ver a su hijo otra vez". El siempre veía el lado espiritual de las cosas. 

El día antes de su muerte él le estaba dando instrucciones a mi hermana Bridgie con respecto al recibimiento del Hermano Noel Lynch, el Enviado que venía a ayudarlo. (Por unos pocos días se desencontraron. Se suponía que Noel debía recibir su "training" de Alfonso). Las instrucciones eran las siguientes: Tratar de conseguir que muchos Legionarios fueran al Aeropuerto para darle la bienvenida y cuando comience a descender el avión, rezar el Magníficat. "Cuánto lamento no estar allí para recibirlo" dijo Alfonso. 

Al Hno. Noel Lynch le esperaba una tarea muy dura. Él venía para trabajar con Alfonso, y de repente se encontraba completamente solo. Él tenía planeado trabajar y a la vez aprender, maestro y aprendiz. Dios tenía otros planes para los dos. 

Un poco antes de morir Alfonso dijo: "Ustedes no tienen que preocuparse por la Argentina, de ahora en adelante andará muy bien la Legión". Uno no puede menos que pensar que ofreció su vida por el crecimiento de la Legión en la Argentina. Cuando él estaba en el Sanatorio, el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Santiago Luis Copello, estaba también allí, en el mismo piso. Para el cumpleaños del Cardenal, Alfonso le envió un Manual de la Legión de María y fue el Cardenal quien le administró los últimos Sacramentos a Alfonso. 
Legionarios de todo lo largo y ancho de la Argentina venían a verlo. Muchos de ellos dieron sangre para él. 
La Legionaria que le había cedido su apartamento, lo visitaba todos los días, y una noche cuando se iba lo besó dos veces. "¿Porqué me dio el segundo beso?" él le preguntó. "Por su madre, porque ella no está aquí" le respondió. 

El nunca se quejaba, a pesar de que decían que estaba en constante dolor. Pero sus últimas palabras fueron: "Hermana, ¡no lo puedo soportar más!" 

Alfonso fue velado en una capilla de las Hermanas del Instituto de Cultura Religiosa Superior en Buenos Aires. El rosario y las oraciones legionarias fueron repetidas sin interrupción a medida que cada praesidium se acercaba a decirle el último adiós a su querido Enviado. Era como una letanía de flores, cada praesidium había enviado una corona de flores con el nombre del mismo. 

Los Hermanos Cristianos y los Padres Pasionistas habían ofrecido la bóveda de su Comunidad a la Legión. Pero, puesto que Alfonso había querido ser Hermano Cristiano, parecía muy apropiado que descansara en la de los Hermanos Cristianos. La bóveda está situada en el cementerio de la Recoleta. Está enterrado cerca de sus compatriotas: el Almirante Brown y el Padre Fahey. 

Más de trescientos telegramas fueron enviados desde el correo de Buenos Aires a la Legión en diferentes países. Un telegrama que se recibió en Buenos Aires firmado por el Arzobispo Tavella de Salta, decía: "Si la Legión de María no hubiera hecho más que producir un hombre del calibre de Alfonso Lambe seguramente sería bendecida por Dios". 

Joaquina Lucas, de las Filipinas, fundó la Legión en la Argentina. Fue Enviada en Catamarca a pedido del Obispo de ésa Provincia, Carlos Hanlon, y luego vino a Buenos Aires. Ella trabajó durante más de seis meses en Buenos Aires sin obtener resultados positivos. Dos semanas antes de la expiración de su visa, el Padre Ambrosio Geoghegan, C.P., entonces Superior de los Padres Pasionistas dio su permiso para fundar un praesidium en la Iglesia de Santa Cruz. Al primer praesidium le tocó la responsabilidad de continuar con esa "nueva" asociación. Joaquina fielmente mantuvo correspondencia con ese praesidium desde el exterior. Esto era en 1951. 

Un hermoso día de primavera nadie hizo caso al joven que llegó de Brasil al Aeropuerto Internacional de Ezeiza y se encaminó hacia la Capital de la Argentina. Era una tierra extraña para él. Sin embargo, más adelante llegó a amarla tanto, que en una oportunidad confesó que, entre todos los países de Sudamérica era el que más se asemejaba a Irlanda. 

Cuando mi hermana Mary conoció a Alfonso acababa de regresar de un viaje a Europa y mientras relataba sus experiencias recientes a un grupo de sus amistades, Alfonso llegó y en ese momento ella contaba había ido de paseo a Tullamore (su ciudad natal) y en su rostro se dibujó una sonrisa. Se alegró aun más cuando ella contó que en la Catedral de Westminster había tenido el privilegio de oír un sermón del Padre Aedan McGrath durante un reclutamiento Columbano en esa histórica Iglesia de Londres. Esté sacerdote estuvo preso en China por haber fundado la Legión de María en ese país y creo que él se emocionó al darse cuenta de que el Padre McGrath era conocido en Argentina, tan lejos de Irlanda. 

Alfonso estaba sorprendido y maravillado de encontrar un grupo que había sobrevivido por más de cinco años. Él dijo que la única explicación que podía dar era porque casi todos los legionarios de ese pequeño grupo eran de origen Irlandés, ellos tenían el espíritu de los Irlandeses y nunca se darían por vencidos. 
Cuando Alfonso llegó a Buenos Aires encontró un praesidium con siete miembros que había sido fundado por Joaquina Lucas hacía cinco años; otro que hacía un año que funcionaba y un tercero que tenía seis meses de existencia. 

En agosto de 1958, Alfonso finalmente obtuvo permiso para fundar una Curia. Él empezó por trabajar en el Gran Buenos Aires y luego sistemáticamente fue fundando grupos hasta formar un círculo rodeando toda la Capital. Al solicitar de nuevo permiso para trabajar en la ciudad de Buenos Aires, el Cardenal le dijo: "veo que me tiene rodeado de la Legión, por lo tanto, ¡siga adelante!"

Alfonso venía con frecuencia a Juncal 2028, donde vivíamos (mis hermanos y yo) y pasó varias Navidades con nosotras. Él amaba la música. Solía tener sus discos favoritos en casa y los escuchaba mientras nos contaba sus problemas, sus contactos legionarios, cuentos, chistes, etc., mientras tomaba té, almorzaba, cenaba o simplemente "charlaba". 

Éramos casi como su segunda familia y para nosotras era casi como un hermano. A menudo se quedaba hasta altas horas de la noche, diciendo al irse: "La próxima vez me iré más temprano" y la próxima vez se quedaba más tarde todavía. Hablábamos de la Legión y sus diferentes problemas. Él podía hablar de cualquier tema, siempre sabía lo que debía decir y lo que era mejor callar. 

Tenía un gran sentido del humor. Después de su operación estaba bajo carpa de oxígeno cuando llegaron muchas delegaciones y se quedaron mucho tiempo en la habitación. Tratamos de conseguir que se retiraran, pero Alfonso se limitó a sonreír mientras nos hacía una guiñada de ojo. 

Nunca lo vi enojado. Cuando él visitaba un praesidium y notaba que algo no estaba bien, nunca hacía un comentario. Se limitaba a bajar la vista (nosotros que lo conocíamos sabíamos que algo estaba mal) y más tarde hacía una sugerencia muy positiva sobre ese punto. 

Cuando visitaba un hogar y encontraba que un miembro de la familia no era Católico práctico, él concentraba toda su atención y encontraba un tema de interés común y no hablaba de religión hasta conseguir de establecer una firme amistad con esa persona. 

Era muy simpático y usaba bien esa simpatía. A menudo decía: "Yo creo que no sería muy difícil ser santo, yo creo que si tratáramos de serio, podríamos ser santos". 

Nos contó que cuando los Hermanos Cristianos le dijeron que tenía que desistir de ser de esa Comunidad debido a su frágil salud, regresó a su casa donde vivía con su madre y su hermano Jack, con el corazón destrozado. Su hermano lo invitó a una reunión de la Legión de María, y él fue por no desilusionar a su hermano. Quién hubiera pensado al verlo en esa primera reunión, que más adelante, lleno del Espíritu Santo y del espíritu de María, había de ser una luz brillante, una fortaleza, una inspiración para todo el mundo y el orgullo y la alegría de todos aquellos que tuvimos la dicha de ser sus amigos y poder compartir sus alegrías como sus momentos más difíciles. Para él un alma era de tan gran valor, que nada, absolutamente nada, le era difícil si significaba: ayudar a darle una mano a esa persona. 

Una vez le preguntamos si le gustaba viajar y él replicó: "No se imaginan cuánto detesto viajar, me hubiera gustado nunca tener que salir de Irlanda". 

Nos enteramos que durante un retiro de tres días para los legionarios (hombres) había hecho grandes sacrificios y yo hice la observación de que seguramente había recibido muchas gracias especiales. Él respondió: "No pedí nada para mí, pero sí, pedí muchas vocaciones para el sacerdocio, porque necesitamos muchísimos sacerdotes legionarios". Unos años más tarde tuvimos la oportunidad de conocer de cerca un joven sacerdote quien nos dijo que había asistido a ese retiro como legionario y que antes de ese retiro no había pensado en el sacerdocio. También nos enteramos de dos vocaciones más como resultado de ese retiro.

Una vez después de una reunión de praesidium Alfonso comenzó a ayudar a guardar el altar y al tomar la estatua de la Virgen, yo me ofrecí para que él pudiera conversar con los legionarios. Pero él me dijo: "Por favor, lo quiero hacer yo para tener el privilegio y el honor de llevar a la Santísima Virgen". 

Continuamente tenía la extensión de la Legión en su mente. Un día Mary quedó en encontrarse con él a la salida de su trabajo y al contemplar la salida de todos los empleados de un enorme edificio, dijo: "¡Que hermoso grupo de personas, cuántos praesidia podríamos formar con todos ellos!" 

Al referirse al trabajo de extensión él dijo: "No debemos hablar mal de un sacerdote aunque lo veamos hacer algo malo. No debemos ir de lugar en lugar repitiendo lo que hemos visto. Dios castiga severamente a todos los que critican a sus ministros. En otra oportunidad dijo: "Debemos tratar de asistir a Misa diariamente y comulgar si es posible. Si no hay una unión íntima con la Reina de la Legión nuestro trabajo no dará fruto. Debemos tratar de meditar por lo menos quince minutos todos los días, el tiempo dedicado a la meditación no es tiempo perdido. Yo no entiendo cómo el legionario puede corregir sus defectos si no medita diariamente." 

"Cuando trabajamos para la Legión estamos trabajando para Cristo". Él, con frecuencia pedía oraciones para la Legión en la Argentina y dijo que él esperaba que algún día habría Legión en todas las ciudades del país. Él insistía que los praesidia que no hacían trabajo activo debían ser cerrados. "No debemos permitir que funcionen. Los oficiales deben ser unidos y ser unidos en su manera de pensar. También debemos recalcar a nuestros legionarios que deben seguir las reglas del Manual y que deben hacer un trabajo legionario activo y sólido. Un Consejo que no es interiormente estable es muy peligroso para la Legión de María". 

Uno de sus proyectos favoritos era el "apostolado de la calle" y cuando yo regresé de Nueva York no tenía muchos deseos de hacer ese tipo de apostolado, especialmente porque sabía que mis amistades me harían bromas diciendo: "¿Así que ahora te ganas la vida vendiendo diarios?" puesto que se hacían los contactos ofreciendo la venta de "Esquiú" pero fui y al regresar visité a Alfonso en el Sanatorio y él preguntó: "¿Quiénes fueron a trabajar? Cuando le dije que yo también había ido, se sonrió y realmente mi recompensa fue grande por haber hecho el sacrificio. 

En una de sus cartas a los distintos Consejos dijo: "Poco importa donde estamos si Dios está con nosotros". 
Alfonso recibió muchas llamadas telefónicas y amenazas de los comunistas. Él estaba estudiando el Ruso y tenía planes secretos de ir a ése país como estudiante. También tenía esperanzas de hacer traducir el Manual a ese idioma y había fundado un praesidium Ortodoxo en Buenos Aires. 

Él decía que no había que tratar de ganar sino de convencer. Buscaba más vale la verdad que el éxito. 
El Arzobispo Tavella de Salta, era su gran amigo y una vez dijo a su sobrina: "Tenemos un huésped a cenar esta noche, una persona, que según mi opinión, es un santo". Demás está decir que se trataba de Alfonso. Era un modelo de perfecto legionario y de santo, muy humano, sencillo, siempre dispuesto a hacer el camino más fácil a los demás. Él encontraba una solución para cada problema y siempre trataba de simplificar las cosas. 

Todos los que conocimos a Alfonso Lambe, sabemos que era inteligente, prudente y devoto, no sabía lo que era el miedo, a pesar de ser muy joven; era muy reservado y capaz de hacer cualquier sacrificio por la Legión de María. 

Alfonso ha sido comparado a San Francisco Javier. Deben haber sido muy parecidos. Los dos eran muy gentiles; tenían un fervor apostólico capaz de prender fuego al mundo entero y estaban llenos del Espíritu Santo y miles de planes y ambiciones de orden espiritual. Ambos parecían atraer a la gente como un imán. Tenían lo que se llama "don de gentes" y la habilidad de llevarse bien con todo el mundo; en otras palabras tenían el don de comunicarse con los demás. Ambos murieron mirando hacia su meta, pero sin llegar a ella: San Francisco, China y Alfonso, Rusia. 

Muchas veces se le oyó decir: "Hay tanto trabajo para hacer y tan poco tiempo para hacerlo". Alfonso tenía la habilidad de entusiasmar a la gente con la Legión. Él habló a los obispos y altos dignatarios de un país en su idioma cuando hacía apenas un año que estaba en Sudamérica. Después de dar una conferencia a los obispos del Ecuador y luego de ver ellos el trabajo de la Legión, declararon a la Legión de María la organización apostólica oficial del país. 

Él siempre mostraba interés y alegría al contemplar las cosas exóticas que le rodeaban. Era capaz de dominar cualquier situación. 

Alfonso Lambe poseía un alma selecta. Era un apóstol incansable. Había en él la perfecta combinación de seriedad y bondad; fidelidad hacia sus deberes y amable flexibilidad para con los demás. Él vivía feliz en el mundo y a la vez se adivinaba en él, el deseo de llegar pronto al puerto de la Eterna Justicia. Él era extremadamente humilde y justo con los demás. Tenía la Santísima Virgen entronizada en su corazón. 
No hay duda que la Legión de María en la Argentina será una de las perlas más preciosas que brillarán en su corona en el cielo. 

Yo estoy orgullosa de poder decir que tuve el privilegio de hablar, reír, trabajar y rezar con un santo. 



Casilla Correo 665 
Asunción, Paraguay 20 Dic., 1956 

Queridas Mary, Bridgie y Etta, 

Desde éstas tierras Paraguayas les envío a las tres mis saludos de Navidad y mi sincero deseo de que durante el año venidero reciban Uds. toda clase de bendiciones y gracias del Dios de las bondades. 
Esta fiesta santa es un tiempo cuando viejas amistades se saludan unos a otros y es también un tiempo apropiado para que yo diga "gracias" desde lo más intimo de mi corazón a tres almas quienes han sido tan buenas y bondadosas conmigo. La Madre de la Alegría se encargará de que Uds., reciban mucha alegría y felicidad. 

Tengo una obligación muy especial de agradecerle a Mary por su cooperación en mi misión. Todos los días en la Misa digo una oración especial para todos aquellos que toman parte en mi trabajo y pido a Dios que puedan compartir las gracias que recibo como enviado. Por supuesto, Mary Mooney es una de las primeras en mi mente cuando digo mis oraciones diarias. Tu trabajo para mí durante el año pasado pesará en la balanza de tu salvación. Muchas gracias Mary y que Dios te bendiga. 

A Bridgie y a Etta también les ofrezco palabras de agradecimiento. Todas sus bondades para conmigo me han hecho sentir como en mi casa en Buenos Aires. A Bridgie debo felicitarla por haber sido nombrada presidente este año. Debo agradecerte y pedirte que continúes el trabajo maravilloso que has estado haciendo en conexión con el trabajo de Extensión de la Legión en la Diócesis de la Plata y especialmente por tu trabajo en Villa Elisa. "Toda obra del Señor lleva la huella de la Cruz". 

Pronto se nos dará un Nuevo Año durante el cuál podemos hacer grandes cosas por Dios. No hay lugar, hoy en día, en la Iglesia para Católicos débiles. Debemos ser heroicos. El año 1957 nos será dado una SOLA vez. Hagamos que éste sea un año de actos heroicos y de dedicación a Dios. El tiempo que no empleamos para Dios es tiempo perdido. 

Me uno a Uds. en dar gracias por los dones recibidos durante el pasado año y les suplico que se unan conmigo en la oración para que podamos recibir las fuerzas necesarias para llevar a cabo todas las cosas que pedimos en nuestras plegarias. 

Suyo en María,

Digitalizado por Ariel Zerva, legionario de 23 años.